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Mantener a los animales salvajes fuera con un cercado eléctrico

Los animales salvajes, como lobos, jabalíes y zorros, suponen cada vez más un desafío para agricultores y ganaderos. Pueden causar daños en los cultivos, propagar enfermedades y representar una amenaza para los animales en el pasto. Un cercado estándar suele no ser suficiente para evitarlo. Por eso se requieren cercados específicos para fauna silvestre: robustos, bien visibles y con un voltaje siempre adecuado. Solo así es posible reducir de forma eficaz los riesgos para los animales y los cultivos.

Diferentes tipos de cercados para fauna silvestre

Existen distintas formas de proteger un pasto frente a la fauna silvestre. La elección depende de factores como la ubicación, el nivel de presión de la fauna y el presupuesto disponible.

Cercado simple para fauna silvestre

Un cercado simple es una opción robusta y segura, y la más utilizada en la práctica. Preferiblemente se construye con hilo plano permanente de alta resistencia: un alambre de acero resistente, tensado firmemente y que requiere poco mantenimiento. La ventaja de esta solución es que, en muchas regiones, es susceptible de recibir subvenciones. Un cercado simple constituye una primera barrera fiable frente a la fauna silvestre y es adecuado para una protección a largo plazo.

Cercado doble para fauna silvestre

Si se busca la máxima seguridad, la mejor opción es un cercado doble. Este sistema consiste en instalar dos líneas de cercado, normalmente a distintas alturas y con una separación suficiente entre ambas. De este modo, no solo se crea una barrera eléctrica, sino también una zona de amortiguación física. Además, resulta más seguro para animales como los caballos, ya que no entran en contacto con los hilos destinados a la fauna silvestre, que pueden no ser adecuados para ellos. Como desventaja, se trata de la solución más costosa y, por lo general, no suele estar subvencionada. El cercado doble es especialmente recomendable en zonas con una alta presión de fauna silvestre o en pastos con cultivos o animales de alto valor.

Ampliar el cercado

¿Ya dispone de un cercado de madera para caballos o uno de malla para ovejas? En muchos casos, es posible adaptarlo fácilmente para hacerlo apto frente a la fauna silvestre. Un cercado de malla suele constituir por sí solo una buena barrera física, pero sin electrificación normalmente es demasiado baja y no disuade a los animales salvajes cuando entran en contacto con ella. Un cercado de madera para caballos, por lo general, ya cumple con la altura mínima adecuada, pero los animales salvajes pueden pasar fácilmente por debajo. Mediante el uso de aisladores de separación se pueden añadir hilos electrificados en el exterior del cercado. Esta suele ser la solución más rentable, ya que se aprovecha el cercado existente como base. Para muchos ganaderos y propietarios de caballos, es una forma práctica y rápida de aumentar el nivel de protección.

Factores de éxito para un cercado eficaz frente a la fauna silvestre

Un cercado para fauna silvestre debe ofrecer más que un cercado ganadero estándar. Los animales salvajes no están habituados a los cercados eléctricos y no los respetan de forma inmediata. Por ello, un voltaje elevado es crucial: se requiere un mínimo de 4,5 kV a lo largo de todo el cercado para disuadir eficazmente a la fauna silvestre. Dado que el voltaje puede disminuir debido a la vegetación o a posibles daños, es imprescindible realizar comprobaciones periódicas. Una solución inteligente es un pastor eléctrico Serie i, que supervisa automáticamente el voltaje y le avisa a través de una app en caso de desviaciones. De este modo, puede intervenir con rapidez antes de que un animal salvaje detecte un punto débil y acceda al pasto.

Además del voltaje, la construcción física del cercado también desempeña un papel fundamental. El hilo inferior suele ser el más vulnerable y debe situarse lo suficientemente bajo como para evitar que los animales salvajes intenten pasar por debajo. En terrenos irregulares, con hoyos o zanjas, el hilo debe seguir el perfil del suelo. El mantenimiento también es esencial: la hierba y las malas hierbas que crecen en contacto con los hilos provocan pérdidas de energía y reducen la eficacia del cercado. Por ello, el desbroce periódico bajo el hilo inferior forma parte imprescindible de una buena gestión. Quienes optan por hilo plano permanente y bien tensado se benefician de una mayor resistencia y durabilidad, haciendo que el cercado no solo actúe como una barrera psicológica, sino también como un obstáculo físico fiable.

Un tercer factor de éxito es la visibilidad. Un cercado que se integra demasiado en el paisaje puede detectarse demasiado tarde, lo que aumenta la probabilidad de que los animales salvajes lo atraviesen. Mediante el uso de materiales con alto contraste, como hilos azules y una cinta azul en la parte superior, el cercado se vuelve mucho más visible. Esto genera un doble efecto: los animales ven el cercado, reciben una señal de advertencia gracias al color y experimentan la descarga al entrar en contacto con él. Se recomienda un control adicional durante las primeras semanas tras la instalación. Los animales salvajes suelen seguir rutas fijas y pueden encontrarse con el nuevo cercado en su recorrido habitual. Al revisar posibles daños a diario durante este periodo, se garantiza que su primera experiencia sea educativa y eficaz, y que eviten el cercado en el futuro.

Asesoramiento y soporte

La instalación de un cercado disuasorio frente a la fauna silvestre requiere una solución adaptada a tu terreno y a tu situación específica. Por eso, Gallagher ofrece un apoyo completo:

  • Asesoramiento gratuito presencial: un especialista analiza la situación junto a ti, evalúa el terreno y te ofrece una recomendación personalizada. Así tendrás la seguridad de elegir la solución adecuada.

Con un cercado para fauna silvestre correctamente construido y bien mantenido, puedes estar seguro de contar con una instalación fiable y de que tus animales y cultivos están adecuadamente protegidos.